Preámbulo y Alumbramiento

Preámbulo y Alumbramiento



Aquí nace este blog colectivo y abierto. Unos cuantos “atrevidos”, apasionados de la cultura en sentido amplio, lo ponen en marcha simplemente porque sí, porque todo camino empieza con un primer paso y porque alguien debe echar a andar un proyecto, sin más. Pero no se trata de inaugurar algo -que para cortar una cinta sobrarían gerifaltes voluntarios- sino más bien darle un primer empujón y que tenga continuidad. Los colaboradores iniciales quieren sólo promover e impulsar, no capitalizar este espacio. Lo ideal sería que el blog se nutriese con la aportación de muchos entusiastas que tienen algo que mostrar y se deciden a hacerlo, asumiendo y respetando la fórmula, la filosofía y los principios recogidos en el decálogo del blog. Ellos son los invitados a participar, ellos son los elegidos.

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mansillacultura2012@gmail.com

viernes, 10 de agosto de 2012

Buenos días princesa


¡Ah, el arte del graffiti! Las pintadas en tapias y paredes de nuestras ciudades son siempre un canto a la espontaneidad, un estallido de ingenio, una revolución. Las hay absolutamente brillantes, nacidas de la genialidad del individuo anónimo, del talento popular en estado puro, como un arrebato de frescura. Hay frases divertidas, muchas beligerantes, alguna lapidaria…

Fijémonos en esta: ¡qué naturalidad! Una pared  blanca, tres palabras, un mensaje.
Él, sea quien sea, escribiendo unas pocas letras temblorosas, sinceras mientras piensa en ella, sea quien sea también y que quizá nunca sepa del ímpetu de su chico. ¿Qué importa? Lo sustancial es el mensaje, la voluntad, el descaro. Él no necesita identificarse pero tampoco se oculta. Le basta una frase, un lema, una declaración. Tres palabras. Tiernas en su sencillez, profundas en su laconismo. Solo necesita tres palabras para decir todo, para dar la bienvenida a la mañana, al día, a su chica, a la vida: buenos días. Después, princesa. Etiquetarla así es elevarla aún más, a reina de su mundo, de sus actos, de su corazón, es confesarle admiración total, idolatría (princesa: nada que ver con la creciente connotación peyorativa del título, en términos monárquicos.)

Tal vez pueda sobrar (pero esto es ya una opinión muy personal) el dibujo, el corazoncito, infantil, ñoño para mi gusto. Sin embargo, aunque así fuese, eso no invalida nada de lo anterior, no anula ese espontáneo grito estampado contra un muro blanco, inmaculado, universal. Gloria al atrevimiento, a la chispa, al ingenio, al desparpajo. Fuera jueces arbitrarios y come-langostas: las únicas sentencias válidas deberían decretarse en las paredes.

Javier Cuesta

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