Preámbulo y Alumbramiento

Preámbulo y Alumbramiento



Aquí nace este blog colectivo y abierto. Unos cuantos “atrevidos”, apasionados de la cultura en sentido amplio, lo ponen en marcha simplemente porque sí, porque todo camino empieza con un primer paso y porque alguien debe echar a andar un proyecto, sin más. Pero no se trata de inaugurar algo -que para cortar una cinta sobrarían gerifaltes voluntarios- sino más bien darle un primer empujón y que tenga continuidad. Los colaboradores iniciales quieren sólo promover e impulsar, no capitalizar este espacio. Lo ideal sería que el blog se nutriese con la aportación de muchos entusiastas que tienen algo que mostrar y se deciden a hacerlo, asumiendo y respetando la fórmula, la filosofía y los principios recogidos en el decálogo del blog. Ellos son los invitados a participar, ellos son los elegidos.

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lunes, 11 de marzo de 2013

Existe el gris


Nada es todo blanco ni todo negro. Nadie es tan bueno como dicen sus amigos ni tan malo como aseguran sus adversarios. Chavez no fue, sin duda, el paladín de la justicia al que idolatraban fanáticamente sus acólitos ni tampoco tan dañino como le etiquetaron los EEUU.

Puede que a su imagen no le ayudasen mucho su carácter pasional ni sus modales (aunque hay que reconocer que aquello de sacar de quicio a Su majestad “el de la frágil cadera”, tuvo su gracia), sin embargo con su revolución progresista intentó que Venezuela –un país rico por sus recursos- fuese más democrática. Sus riquezas estaban acaparadas por las élites del país y él trató de redistribuirlas, puso firmes a las multinacionales que las explotaban en su beneficio, emprendió mejoras en temas de vivienda, salud, jubilación, infraestructuras, analfabetismo… En fin, una serie de medidas y reformas que –por encima de los resultados, mejores o peores- sólo podían provocar el odio de las clases dominantes de su país, y de los insaciables países perjudicados por sus políticas. Eso explica las brutales campañas de difamación y la rumorología sobre el mandatario.

Sin embargo, también son mentiras las verdades incompletas. Conviene mirar más allá, no fiarse de periódicos ideológicamente dogmáticos (ABC, La Razón) o con poderosos intereses económicos (El País). Este último, por ejemplo, perdió su objetividad porque respiraba por la herida de su editorial Santillana, a la que se le acabaron sus privilegios allí. Y acabó tan obsesionado con el mandatario que lo mató antes de tiempo e hizo un espantoso ridículo. De acuerdo: nadie es perfecto, el comandante tampoco lo era, pero que no nos llegue sólo una idea deformada por manipulaciones e intoxicaciones de sectores interesados o de círculos hostiles. Los cronistas fiables saben lo que ha ocurrido de verdad en Venezuela. La perspectiva del tiempo hará justicia. Un filósofo griego lo expresaba así: “la verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad”.

Javier Cuesta

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