Preámbulo y Alumbramiento

Preámbulo y Alumbramiento



Aquí nace este blog colectivo y abierto. Unos cuantos “atrevidos”, apasionados de la cultura en sentido amplio, lo ponen en marcha simplemente porque sí, porque todo camino empieza con un primer paso y porque alguien debe echar a andar un proyecto, sin más. Pero no se trata de inaugurar algo -que para cortar una cinta sobrarían gerifaltes voluntarios- sino más bien darle un primer empujón y que tenga continuidad. Los colaboradores iniciales quieren sólo promover e impulsar, no capitalizar este espacio. Lo ideal sería que el blog se nutriese con la aportación de muchos entusiastas que tienen algo que mostrar y se deciden a hacerlo, asumiendo y respetando la fórmula, la filosofía y los principios recogidos en el decálogo del blog. Ellos son los invitados a participar, ellos son los elegidos.

Para participar, puedes enviar tu colaboración al correo :
mansillacultura2012@gmail.com

viernes, 13 de diciembre de 2013

miércoles, 11 de diciembre de 2013

A un hombre que amaba sus raíces

“La verdadera muerte es desertar” (M. Martí i Pol)
(Dedicado al P. Julio B.)
Dejad,
dejad que despacio se acerque
a su tierra, y regrese, la pise, habítela casi.
Dejad que venga
a pie, reptando o en sueños: ¡amaba
tanto él a su tierra!;
corteza verde, su tierra,
corazón de negro luto, a veces; mas suya.
Raíz. Savia. Cuna. Su tierra
siempre.

¿No veis que, acaso, sin ella
en vida sufre, vaga, muere? Que venga. Él quiere
y la tierra, ahí: llamando –y arrastrándole-
urge, le busca, ordénale. Y acabará
saliéndose -¡menuda es!- con la suya.

Tal vez -en ocasiones- ese hombre pecó,
mortal y humano, mas no tanto, nunca tanto,
no para tal destierro infinito, cruel,
injusto del pueblo y su casa y su madre,
de la iglesia o el monte o su tierra. O su fosa, si me apuras.
No tanto: jamás tal castigo. El perdón, obligado.

(Rueda su memoria
-en calzones cortos- por pindias laderas, los pies
en el río, azote en el culo, jugar a las eras,
en su infancia nieve,
un perro su amigo -de nombre Leal-.
A la vejez, sueños:
el día de fiesta tañen dos campanas
-Asunción, San Roque- y él siente que debe
congregar a un pueblo, apiñarlo, rezar).

Imanta la tierra, ata, convoca bruscamente, anuda.
Él asiente, dócil asiste a la cita,
vendría (ley de vida) aprisa y todo, si pudiera
mas no puede (¿ley de vida, dicen?).
Sufre entonces: dolor sordo, alienante.
E impotencia. Sé que sufre. En la distancia impensada, dolor:
borrosa, la añoranza; el recuerdo, olvidado; eterno, el instante.

Él quiere. No puede.
Pero –ya digo- dejadle.
(Foto Salvador  / Texto Javier)

jueves, 5 de diciembre de 2013

La hoguera de la Concepción

Arco de la Concepción (Foto Toño García)
Es posible que en Mansilla se celebrara la conocida y tradicional hoguera de San Juan, que como en tantos otros sitios llegaba enraizada a la danza del fuego y su ceremonial de cantos, saltos y carreras por entre las llamas y los rescoldos del fuego. A este rito singular solía seguir la enramada o colocación de ramos en las ventanas y balcones de las casas donde había chicas jóvenes en edad de merecer.

Traigo esto a cuento, porque la hoguera que yo llegué a conocer se celebraba siempre la noche del 7 de Diciembre en el Barrio de la Concepción, a los pies del altar que coronaba una pequeña Inmaculada en el propio Arco de la Muralla, entre las calles Cuatropea y Tenada. Allí se hacia una gran hoguera, que era signo de vitalidad y renovación, promocionada por la juventud del Barrio y a la que asistía todo el pueblo siguiendo una tradición secular que cantaba, saltaba, y en las brasas asaba patatas, castañas y hasta algún chorizo, que luego se comía en fraternal camaradería, acompañado de la típica bota del vino de la tierra.

F. Llorente

domingo, 1 de diciembre de 2013

El invierno ¿tenía miedo?

Parece que el frío llega por fin: ¿estaría también acobardado, abatido como nosotros? ¿el frío entre rejas, prohibido, enjaulado? ¿también habían secuestrado al invierno, había también que rescatarlo?

De nuevo el poeta aporta la esperanza: “Llega el invierno. Espléndido dictado / me dan las lentas hojas / vestidas de silencio y amarillo”. (P. Neruda)

F.B.