Preámbulo y Alumbramiento

Preámbulo y Alumbramiento



Aquí nace este blog colectivo y abierto. Unos cuantos “atrevidos”, apasionados de la cultura en sentido amplio, lo ponen en marcha simplemente porque sí, porque todo camino empieza con un primer paso y porque alguien debe echar a andar un proyecto, sin más. Pero no se trata de inaugurar algo -que para cortar una cinta sobrarían gerifaltes voluntarios- sino más bien darle un primer empujón y que tenga continuidad. Los colaboradores iniciales quieren sólo promover e impulsar, no capitalizar este espacio. Lo ideal sería que el blog se nutriese con la aportación de muchos entusiastas que tienen algo que mostrar y se deciden a hacerlo, asumiendo y respetando la fórmula, la filosofía y los principios recogidos en el decálogo del blog. Ellos son los invitados a participar, ellos son los elegidos.

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domingo, 2 de junio de 2013

Nostalgia de La Estrella (2)

…Y en verano teníamos el gran patio o jardín con barra y pista propia y cantidad de espacios donde tomar el fresco para refrigerar. Al final hubo hasta una plaza de tientas para vaquillas al estilo del Gran Prix. Había árboles como por ejemplo una gran morera que cuando soltaba las moras manchaba más de algún conjunto de noche. Era difícil aburrirse realmente en La Estrella pues, si no estabas emparejado, con los amigos podías optar por distintos espacios y momentos para pasártelo bien. Al final de la barra grande había un mesón donde a última hora se solía comer una hamburguesa o un bocata al que le echábamos cantidad de Ketchup (tomate dulce) y mostaza que eran gratis. Además, podías salir a la cafetería de la esquina, también del complejo, donde la copa era más barata y también echaban películas. A mi me gustaba salir a media noche hasta la pastelería de Alonso a comerme un pastel o palmera. Era otro modo de reponer fuerzas y de paso que el cubata no te machacara el estómago. También era habitual salir a tomarnos una copa a uno de los muchos bares/pubs que florecieron a la sombra de La Estrella para cambiar un poco de ambiente y huir de paso de la masa.



Los pinchadiscos eran también especiales. Recuerdo a un tal Valentín, pero al que más recuerdo es a Amador que estuvo muchísimos años, un tipo algo fuerte, que pinchaba música más disco, suelto, lo que después sería el bacalao y ahora el techno. A última hora lo normal era entrar a la cabina de Amador para que anunciara el nombre de alguien y que le esperaban, por ejemplo, en el ropero...

Juan

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