Preámbulo y Alumbramiento

Preámbulo y Alumbramiento



Aquí nace este blog colectivo y abierto. Unos cuantos “atrevidos”, apasionados de la cultura en sentido amplio, lo ponen en marcha simplemente porque sí, porque todo camino empieza con un primer paso y porque alguien debe echar a andar un proyecto, sin más. Pero no se trata de inaugurar algo -que para cortar una cinta sobrarían gerifaltes voluntarios- sino más bien darle un primer empujón y que tenga continuidad. Los colaboradores iniciales quieren sólo promover e impulsar, no capitalizar este espacio. Lo ideal sería que el blog se nutriese con la aportación de muchos entusiastas que tienen algo que mostrar y se deciden a hacerlo, asumiendo y respetando la fórmula, la filosofía y los principios recogidos en el decálogo del blog. Ellos son los invitados a participar, ellos son los elegidos.

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mansillacultura2012@gmail.com

sábado, 1 de junio de 2013

Nostalgia de La Estrella (1)



Me llamo Juan. Tengo 46 años. Soy de un pueblo de la comarca de Sahagún pero pertenezco a la generación de jóvenes que frecuentó La Estrella de Mansilla, que se enganchó a esta famosa macrodiscoteca de la provincia de León. Cuando salía de fiesta no tenía carné de conducir y el amigo del pueblo que contaba con permiso y coche ‘tiraba’ para La Estrella porque salía con una chica de un pueblo de la zona de Mansilla. Era la década de los 80, cuando en los pueblos era los domingos cuando se salía de fiesta. Recuerdo que madrugábamos, pues muchas veces éramos casi los primeros que entrábamos en la discoteca, a eso de las 7-8 de la tarde. En verano llegábamos después de haber acabado las tareas propias de la época (trillar, aparvar, limpiar… y ducha rápida o acicalamiento). Nada más entrar olía a ambientador que tiraba para atrás, un aroma que desaparecía de inmediato cuando empezábamos a quemar pitillos y aquello se convertía en una nebulosa. Empezábamos bailando ‘suelto’ en la pista circular que subía, bajaba, giraba… menuda modernidad. Entre el ruido, las luces y los giros cogías ya un colocón previo a los cubatas. Ahí ya tirábamos para la gran barra donde pedíamos el primer cubata, con aquellos refrescos de grifo que daba al combinado un sabor característico. Ya ibas entonando para lo que quedaba por venir. Había que ‘entrar’ a las chavalas. A las 10 más o menos ya se había puesto aquello a tono y comenzaban las rumbas o pasodobles en la pista grande de abajo. Y comenzaba la ronda, donde los ‘mozos’ comenzábamos a dar vueltas y pedir baile a las chicas que estaban pegadas a las paredes de la pista. En realidad, era la misma técnica de los pueblos de siempre trasladado al modelo de discoteca. ¿Bailas? Era la forma más práctica de ligar, donde siempre ellas eran las que elegían. Tras una sesión de baile latino, para lo que había que ser un poco diestro si querías tener cierto éxito, comenzaban los lentos, las baladas, los ‘agarraus’, para lo que había un cambio radical de luces que se ponían más tenues y con aquella luz negra con ese brillo que hacían relucir los dientes que provocaban la risa fácil. La técnica para ligar aquí volvía a ser la misma, dar vueltas intentando sacar a bailar, lo único que aquí el número de ‘mozas’ bajaba considerablemente. Por un lado se iban las que ya salían con alguien o tenían novio, y por otro las que no les iba el rollo de bailar pegados a cualquier desconocido y quizá algo bebido. Como que estoy viendo a algunos chavales que daban vueltas y vueltas sin descanso con la esperanza de pillar algo, pero con poco éxito. Eran los pesados o los feos, así de cruel. Al final acababan dándose el barrigazo contra la barra. Las parejas solían optar entonces por otro espacio, el casino, que empezó estando reservado sólo para parejas precisamente. Allí tenías la posibilidad de ver alguna película en la parte alta en una sala de proyecciones o bailar lentos en una pista muy coqueta en la parte de abajo. La barra de arriba era de tipo herradura y ahí caía otra copa que, casi siempre, pagaba el caballero. En el casino lo normal era darse el ‘filete’ o en la sala de proyecciones o en los reservados previstos para este menester. Cuando comenzaron a dejar entrada libre al casino empezó a ir algún ‘single’, como el ‘voyerista’ de Santas Martas, muy conocido en la discoteca…

Juan

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