Hace
unos días leímos en un periódico provincial, que el Ayuntamiento de
Mansilla de las Mulas había logrado del Obispado de León la donación
onerosa de la torre de San Martín para convertirla en mirador.
Esta
torre, al igual que la iglesia, pertenece a los siglos XII-XIII y quedó
fuera de la compra que realizó el Ayuntamiento cuando se cerró al culto la
parroquia en 1911. Desde ella, unas veces a solas y las más al
unísono con las de Santa María, se siguió tocando a concejo, a vísperas, a fiesta,
a muerto y a fuego. En verano, además, el gremio de labradores contrataba
un campanero que desde esa espectacular atalaya tenía la obligación de tocar
el Ángelus al medio día y ahuyentar las tormentas cuando fuera
menester.
Por
su parte, la iglesia pasó a ser propiedad del Ayuntamiento que la
destinó a necesidades puntuales. Recordamos que con el tiempo
se usó como panera del Servicio Nacional del Trigo, oficina
de Extensión Agraria y almacén municipal, hasta que en 1990 la Junta
de Castilla y León procedió a su rehabilitación para
convertirla en la Casa de Cultura Municipal, de la que aún seguimos
disfrutando.
F.
Llorente








